domingo, 10 de febrero de 2019

CYBERBULLYING



El cyberbullying o ciberacoso es el uso de medios digitales (smartphones, tablets, ordenadores…) para acosar psicológicamente a otras personas. Este fenómeno, ya de por sí grave, lo es aún más cuando implica a menores de edad y se da en el entorno de la escuela.
El cyberbullying suele implicar ataques intencionados y repetidos a lo largo de un período de tiempo. Los principales efectos son el daño a la autoestima y dignidad de la víctima, que le puede comportar problemas serios como intenso estrés emocional y rechazo social, entre otros. En el caso de utilizar los medios digitales, las consecuencias pueden agravarse, porque actúan como un altavoz debido a su alcance.


Aunque los casos de acoso escolar siguen produciéndose principalmente en persona, la extensión del uso de tecnologías y canales digitales hace que el cyberbullying vaya en aumento. Así se desprende de las estadísticas que analizan el fenómeno. Por ejemplo, la Fundación ANAR, entidad que atiende a víctimas de estas agresiones a través de un teléfono con ayuda especializada, asegura que un 20,55% de los casos de acoso escolar en 2016 ocurrió en el entorno digital. Las vías más frecuentes fueron WhatsApp (75,3% de las ocasiones) y redes sociales (37,6%).

El cyberbulling tiene diversas caras:
- El primero es el los ataques directos. Son insultos o amenazas enviados a las víctimas a través de los canales digitales; pero también incluye otras agresiones, como el robo de contraseñas para suplantar identidades o cerrar perfiles en redes sociales. 

- La segunda es la difusión de publicaciones contra la víctima. Esto incluye rumores, fotos o vídeos humillantes difundidos en medios como blogs, mensajería instantánea o redes sociales; y también la exclusión de la persona de comunidades online con el objetivo demarginarla y humillarla. 

- La tercera y última clase consiste en ciberacosar a través de terceras personas o perfiles falsos en redes sociales. El objetivo es enviar amenazas o mensajes provocadores que busquen una reacción inadecuada de la víctima y que ésta termine cerrando su cuenta en la red social. 

Perfiles de víctimas y agresores
Según los datos de 2016 de la Fundación ANAR, los insultos directos se dan en un 52,1% de los casos de cyberbullying, las amenazas en un 22,3% y la difusión de vídeos o imágenes comprometidas aparecen en el 20,2% de las situaciones de este tipo.


Por sexos, los casos de acoso afectan más a las niñas; en un 70% de las ocasiones, según datos de ANAR. En cuanto a la edad, la media es de 13,5 años, si bien los primeros casos se han llegado a detectar a partir de los 9 años.
Pese a todo, el informe de ANAR pone de manifiesto que se está notando una mayor sensibilización social con respecto al acoso escolar. Este hecho se refleja en que las víctimas cada vez ven menos afectado su rendimiento y su actitud para ir al colegio. Como muestra, en 2016 un 34,7% de las víctimas manifestaban que no estaban a gusto en el centro escolar, cuando en los años anteriores esta cifra se elevaba al 51,5%. 
Cuestión de género: en un 70% de los casos de ciberacoso las víctimas son niñas
En lo referente a los agresores, estos suelen pertenecer al mismo aula que la víctima en cuatro de cada cinco de los casos que ha registrado la Fundación ANAR. Lo más habitual es que actúen en grupo de entre dos y cinco individuos -algo que se da en el 36,7% de los registros-, mientras que actúan en solitario en un 31% de las ocasiones. Incluso se dan ocasiones en las que participa toda la clase, algo que se ha detectado hasta en el 14% de las veces.
En el caso del género de los acosadores, son solo del sexo femenino en un 39% de las ocasiones; solo menores varones en un 31,2%; y en el resto de casos, chicos y chicas actúan de manera conjunta.
Solucionar y prevenir
 La mejor forma de prevenir el ciberacoso es a través de la educación y la comunicación, algo en lo que es clave que trabajen en equipo los educadores y la familia. “Hay que transmitir a los menores que se tienen que aplicar los mismos valores en el mundo real y en el digital”.
Por otra parte, cabe señalar que la solución para evitar las malas prácticas no es recurrir a medidas drásticas, como prohibir el uso de Internet o del smartphone, porque los beneficios de las tecnologías para los adolescentes en términos de educación y comunicación son muchos. Lo que hay que hacer es “enseñar a usar las redes sociales”.
El móvil es hoy un espacio emocional y vital para las relaciones de los menores “y el miedo a perderlo puede hacer que les cueste más denunciar que están siendo víctimas de un acoso”. Y recalca que “lo importante es conseguir una alfabetización digital por parte de la familia y la escuela”.
A la hora de detectar un caso de ciberacoso, es esencial estar atentos a cambios de comportamiento en el menor, como “que actúe como si quisiera hacerse invisible al mundo o que se vuelva más irritable si interactúa con algún dispositivo digital”.
Finalmente, otros síntomas a tener en cuenta para descubrir un caso de ciberacoso, como no querer ir al colegio, cambios de humor, pérdida de la relación con los amigos o bajada en el rendimiento escolar.
La solución a los casos de ciberacoso pasa por un intenso trabajo en equipo entre la escuela y la familia
Una vez detectado el caso, hay que ponerlo en conocimiento de la escuela para que active protocolos de actuación. También es conveniente recurrir a la ayuda de psicólogos para los casos más graves. Y Javier Pérez recuerda que “es importante que la víctima participe en todo momento en la solución y esté informada de cómo se actúa”; así se le ayudará a superar la mala experiencia.
También desde Por un uso Love de la tecnología se incide en que es importante sensibilizar al menor para actúe con responsabilidad y no se convierta en un acosador, explicándoles que puede haber consecuencias en casa, en la escuela o incluso ante un juez, si el caso es muy grave.






CAUSAS DEL BULLYING


Las causas del bullying residen  en los modelos educativos de los niños/as. 

En su artículo titulado "Bullying: un miedo de muerte", la psicóloga y periodista Henar L. Senovilla, afirma que las causas que pueden hacer aparecer el acoso escolar son incalculables. El acoso escolar tiene mucha formas de manifestarse y ocasiona perjuicios ilimitados.
En general, las causas o factores que provocan el acoso en los centros educativos suelen ser personales, familiares y escolares. En lo personal, el acosador se ve superior, bien porque cuenta con el apoyo de otros atacantes o bien porque el acosado es alguien con muy poca capacidad de responder a las agresiones. En la mayoría de las ocasiones, el acosador lo que quiere es ver que el acosado lo está pasando mal.

Desencadenantes del bullying en el colegio

El bullying puede darse en cualquier tipo de colegio, público o privado, pero según algunos expertos. cuanto más grande es el centro escolar más riesgo existe de que haya acoso escolar. A esta característica, hay que añadir la falta de control físico y de vigilancia en los centros educativos. Sería recomendable que en los pasillos hubiera siempre alguien, profesores o cuidadores, para atender e inspeccionar a los alumnos.
Aparte de eso, el tratamiento que se da a los alumnos es muy importante. La falta de respeto, la humillación, las amenazas o la exclusión entre el personal docente y los alumnos llevan a un clima de violencia y a situaciones de agresión. El colegio no debe limitarse sólo a enseñar, pero debe funcionar como generador de comportamientos sociales.



Causas familiares del acoso escolar

En el terreno familiar, el origen de la violencia en los chavales puede residir en la ausencia de un padre o en la presencia de un padre violento. Esa situación puede generar un comportamiento agresivo en los niños y llevarles a la violencia cuando sean adolescentes. Además de eso, las tensiones matrimoniales, la situación socioeconómica o la mala organización en el hogar, también pueden contribuir a que los niños tengan una conducta agresiva.
En resumen, las causas del bullying pueden residir en los modelos educativos que son un referente para los niños, en la ausencia de valores, de límites y de reglas de convivencia; en recibir castigos a través de la violencia o la intimidación y en aprender a resolver los problemas y las dificultades con la violencia.
Cuando un niño está expuesto constantemente a esas situaciones, acaba por registrar automáticamente todo en su memoria, pasando a exteriorizarlo cuando lo vea oportuno. Para el niño que practica el bullying, la violencia es sólo un instrumento de intimidación. Para él, su actuación es correcta y, por lo tanto, no se autocondena, lo que no quiere decir que no sufra por ello.

TIPOS DE BULLYING


Podemos hablar de varios tipos de acoso escolar que, a menudo, aparecen de forma simultánea:

- Físico: consiste en la agresión directa a base de patadas, empujones, golpes con objetos. También puede ser indirecto cuando se producen daños materiales en los objetos personales de la víctima o robos. Se da con más frecuencia en primaria que en secundaria. 

- Verbal: es el más habitual. Sólo deja huella en la víctima. Las palabras tienen mucho poder y minan la autoestima de la víctima mediante humillaciones, insultos, motes, menosprecios en público, propagación de rumores falsos, mensajes telefónicos ofensivos o llamadas, lenguaje sexual indecente...

- Psicológico: se realiza mediante amenazas para provocar miedo, para lograr algún objeto o dinero, o simplemente para obligar a la víctima a hacer cosas que no quiere ni debe hacer... minan la autoestima del individuo y fomentan su sensación de temor.

- Social: consiste en la  exclusión y en el aislamiento progresivo de la víctima. En la práctica, los acosadores impiden a la víctima participar, bien ignorando sum presencia y no contando con él/ella en las actividades normales entre amigos o compañeros de clase. Pretende aislar al joven del resto del grupo y compañeros.




CARACTERISTICAS DEL BULLYING


- Suele incluir conductas de diversa naturaleza (burlas, amenazas, agresiones físicas, aislamiento sistemático, etc.).

- Tiende a originar problemas que se repiten y prolongan durante cierto tiempo.

- Suele estar provocado por un alumno, apoyado por un grupo, contra una víctima que se encuentra indefensa.

- Se mantiene debido a la ignorancia o pasividad de las personas que rodean a los agresores y a las víctimas sin intervenir directamente.

- La víctima desarrolla miedo y rechazo al contexto en el que sufre la violencia; pérdida de confianza en sí mismo y en los demás y disminución del rendimiento escolar.

- Disminuye la capacidad de comprensión moral y de empatía del agresor, mientras que se produce un refuerzo de un estilo violento de interacción.

- En las personas que observan la violencia sin hacer nada para evitarla, se produce falta de sensibilidad, apatía e insolidaridad.

- Se reduce la calidad de vida del entorno en el que se produce: dificultad para lograr objetivos y aumento de los problemas y tensiones.




¿QUE ES EL BULLYING?


El bullying es el maltrato físico y/o psicológico deliberado y continuado que recibe un niño/a por parte de otro u otros que se comportan con él/ella cruelmente con el objetivo de someterlo/a y asustarlo/a con vistas a obtener algún resultado favorable para los acosadores o simplemente a satisfacer la necesidad de agredir y destruir que éstos suelen presentar.

El bullying implica una repetición continuada de las burlas o las agresiones y puede provocar la exclusión social de la víctima.

La detección del bullying es muy complicada ya que los niños suelen ocultarlo en el ambiente familiar y no piden ayuda a nadie de su entorno. Por este motivo, sólo son detectados los casos que no se pueden ocultar por la gravedad de las lesiones o de los síntomas.



sábado, 9 de febrero de 2019

COMO PREVENIR EL ACOSO


Los padres, el personal educativo y otros adultos que se preocupan sobre el problema tienen un rol que desempeñar en la prevención del acoso:

· Ayudar a los niños a entender el acoso
Explicarles qué es el acoso y cómo enfrentarlo de manera segura. Decirles a los niños que el acoso escolar es inaceptable. Asegurarse de que los niños sepan cómo recibir ayuda.

· Mantener abiertas las líneas de comunicación
Hablar con los niños de forma regular. Escucharlos. Conocer a sus amigos, preguntarles sobre la escuela y comprender sus preocupaciones.



· Alentar a los niños a hacer lo que aman
Las actividades, intereses y pasatiempos especiales pueden estimular la confianza, ayudar a los niños a hacer amigos y protegerlos de situaciones de acoso.

· Dar ejemplo de cómo tratar a otros
Con amabilidad y respeto.

Ayudar a los niños a comprender qué es el acoso

Los niños que saben qué es el acoso pueden identificarlo mejor. Pueden hablar del acoso escolar si les sucede a ellos o a otros. Los niños necesitan conocer maneras de enfrentar de forma segura el acoso y cómo recibir ayuda.

· Anime a los niños a hablar con un adulto de confianza si son acosados o ven que otros son acosados. El adulto puede brindar consuelo, apoyo y consejos aunque no pueda resolver el problema directamente. Aliente al niño a informar situaciones de acoso en caso de que sucedan.

· Hable sobre cómo enfrentar a los niños que lo maltratan. Bríndele consejos, como utilizar el humor y decir "¡basta!" de forma directa y con confianza. Hable sobre qué hacer si eso no funciona, como alejarse.

· Hable sobre estrategias para protegerse, como permanecer cerca de adultos u otro grupo de niños.

· Aliéntelos a ayudar a los niños que son acosados al mostrar amabilidad y voluntad de colaboración.

Mantener abiertas las líneas de comunicación

Las investigaciones revelan que los niños acuden a sus padres y cuidadores para obtener consejos y ayuda antes de tomar decisiones difíciles. En ocasiones, pasar 15 minutos al día hablando puede demostrarle a los niños que pueden hablar con sus padres si tienen algún problema. Inicie conversaciones sobre los sentimientos y la vida cotidiana con preguntas como:

-¿Qué pasó de bueno hoy? ¿Sucedió algo malo?

-¿Cómo es la hora del almuerzo en tu escuela? ¿Con quién se sienta? ¿De qué hablas?

-¿Cómo es viajar en el autobús escolar?

-¿En qué se destaca? ¿Qué es lo que más le gusta de sí mismo?

Hablar sobre el acoso de forma directa es un paso importante para comprender cómo esta problemática podría estar afectando a los niños. No hay respuestas correctas o incorrectas para estas preguntas, pero es importante que animes a los niños a responderlas con sinceridad. Recuérdele a los niños que no están solos a la hora de enfrentar cualquier problema que pudiera surgir. Inicie conversaciones sobre el acoso:

-¿Alguna vez tuvo miedo de ir a la escuela?

-¿Tú o tus amigos han dejado a otros niños de lado a propósito?

-¿Ves niños en la escuela que son acosados por otros? ¿Cómo te hace sentir eso?

-¿Algunas vez has tratado de ayudar a alguien que sufriera situaciones de acoso?

Instar a los niños a hacer lo que aman

Ayude a los niños a participar en actividades, intereses y pasatiempos que les agraden. Los niños pueden realizar trabajos voluntarios, practicar deportes, cantar en un coro o unirse a un grupo juvenil o club escolar. Estas actividades permiten que los niños se diviertan y conozcan a otras personas con los mismos intereses. Pueden desarrollar la confianza y generar amistades que ayuden a proteger a los niños del acoso.

Dar el ejemplo de cómo tratar a otros con amabilidad y respeto

Los niños aprenden del ejemplo de los adultos. Al tratar a otros con amabilidad y respeto, los adultos demuestran a los niños que no hay lugar para el acoso. Aún cuando parece que no prestan atención, los niños escuchan cómo los adultos manejan el estrés y los conflictos, y cómo tratan a sus amigos, colegas y familiares.